Calaveras literarias graciosas

Calaveras literarias graciosas1La parca otra vez sentada, sin victimas
Estaba tan aburrida, pero tan aburrida
¡Que se volvió a morir de aburrición!


Los borrachos enojados salieron y a la huesuda vieron
de la puerta la sacaron y con una patada la aventaron.

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